En una reciente publicación, la Sociedad de Clasificación DNV señala los desafíos a que enfrentarán las tripulaciones de los buques -sobre todo de los cruceros- en el futuro considerando la transformación de la industria debido a la descarbonización y la digitalización. Asimismo, menciona que la contratación de gente de mar se ha vuelto extremadamente difícil debido a la escasez generalizada de mano de obra cualificada.

El cambio se está produciendo poco a poco a medida que se incorporan a los buques marinos jóvenes con mentalidad digital. El DNV afirma que las consultas más frecuentes de los jóvenes tripulantes de buques giran en torno a la ausencia de programas informáticos los cuales facilitarían determinadas tareas así como la excesiva dependencia del “papeleo”.

Las expectativas sobre las nuevas soluciones digitales están ayudando a impulsar la innovación en el sector. Las generaciones más jóvenes de gente de mar, en su gran mayoría, finalizó sus estudios durante la COVID y está acostumbrada a la formación a distancia.

Directivos de Norwegian Cruise Line Holdings Ltd. (NCLH), con sede en Miami, Florida, enfatizan la necesidad de revisar los métodos de formación para hacerlos más atractivos a los miembros más jóvenes de las tripulaciones, los cuales destacan la necesidad de que una vez a bordo, puedan seguir con sus rutinas diarias relacionadas con la tecnología, como el uso de las redes sociales. Por su parte, responsables de la naviera Fantasia opinan que este enfoque además favorecerá la integración de la cultura de seguridad en toda la organización.

DNV también destaca que la formación presencial resulta extremadamente importante ya que mejora las habilidades de comunicación de los estudiantes, facilitan la comunicación en el grupo y se promueve el intercambio de experiencias a nivel personal.

En los buques de crucero, por ejemplo, las habilidades de comunicación y las habilidades sociales resultan esenciales para los tripulantes por lo que, según responsables de Fantasia, el futuro de las tripulaciones y la formación debe buscar el equilibrio de la tecnología con la experiencia humana, de forma tal que cada vez que introducimos nuevas tecnologías, debemos asegurarnos de desarrollar programas de formación diseñados a la medida de las nuevas necesidades.

Por último, los mandos de los buques deben aprender a gestionar la comunicación con las generaciones más jóvenes, además de con tripulantes de diferentes nacionalidades y culturas, lo que desarrollará sus capacidades de liderazgo.